miércoles, 15 de diciembre de 2010

Tito Muñoz


Tito Muñoz (Barcelona, 1956) es un escritor y creativo publicitario español.

Tito Muñoz ha escrito obras de teatro y guiones para cortometrajes, letras de canciones, algunas con Joan Manuel Serrat: Tarrés en el disco "Cansiones" (2000) y De cuando estuve loco en "Versos en la boca" (2002), o de El perro en el garaje, tema que da título a un disco editado en 2004 por Víctor Manuel. También ha escrito algún libreto de ópera.

Como poeta ha publicado algunos libros en la editorial Visor y en Cuadernos del Bronce, poemarios como Sirenas en conserva (1997),Metralla (1999), con prólogo de Joan Manuel Serrat, o Treinta de febrero (2002), del que Serrat adaptaría la canción De cuando estuve loco.

Su último poemario es Una hawaiana con un ukelele (2005), en el que mezcla el tema amoroso, a veces irónico, a veces serio, pero siempre tierno, con una percepción de la realidad en donde se mezcla la mirada adulta con la libertad excesiva del niño. Por eso mezcla objetos urbanos (“Futbol para taxistas”, “Colada”, “El suicidio de Barbie”…) con la pasión por el circo (“Me llamo Strómboli”, “Para amar correctamente a una funambulista”, “El funambulista ciego”…) o ese recuerdo ingenuo de la hawaiana, que abre las puertas de lo paradisíaco. Desde el poema inicial (“Te lo aviso: / tengo un alma / y está cargada”) a la nana final (“Canción para dormir a Joan Manuel Serrat”), el autor recorre un itinerario sentimental y poético con versos mayormente medidos y bien medidos, y detalles de gran poeta de oído, fácil versificador, de rima eficaz e ingenio despierto, con prólogo de Luis Alberto de Cuenca.
En el 2008 edita "Sonados" compartido con el escritor y poeta de Algeciras Juan José Tellez, con dos prologos, uno del gran escritor y poeta Luis García Gil y el otro por uno de los mejores cantautores del pais Javier Ruibal.

Además de su actividad artística como escritor, Tito Muñoz es dibujante, ha pintado y expuesto algunos de sus cuadros en muchas salas de exposición, otros han sido portada de sus propios libros o como del libro "Jacques Brel, una canción desesperada" de Luis García Gil.

Mi gratitud incontenible por regalarme tu grandeza y amistad, y por ser mi hermano.

Metralla

Me duele algunas noches
la metralla de entonces,
las cartas como ráfagas
de tu tiempo en la cárcel
y reconozco voces
como cristales rotos
que ocupan los rincones
donde el tiempo resbala.

Quiero que nos devuelvan
algo de aquel tiempo,
entrar a un probador luminiscente
en plena planta joven
y calzarme una chupa
que reviva el milagro
de mis catorce años
y en ti sugiera
la añorada indolencia
que anoche proclamabas.

Luego, con las rodillas
llenas de mataduras
y algún ganglio en el cuello,
marchar de vacaciones a dar tumbos
por un verano eterno
concurrido de rosales y amigos
y comer berberechos con aquella salsita
y echarnos en tumbona,
untado todo el cuerpo
con bálsamo de coco.

Y ya no volvería a resentirme
del antiguo dolor de la metralla.
Y tú tampoco.

Para amar correctamente a una funambulista

Júrale que tu amor es para siempre
mientras le das un ramo de leopardos.
Móntala a lomos del mayor elefante,
hazle un triple mortal con siete manos.

Sumérgete en su mar de lentejuelas,
en la rejilla de sus medias vencidas,
dispara tu sonrisa de hombre bala,
atraviesa sereno sus zarcillos en llamas.

Saca pañuelos de seda por la boca,
que parezcan palabras enlazadas,
aguanta en la nariz una pelota,
haz el payaso de las bofetadas.

Le encantará que metas la cabeza
entre las fauces del león de guardia,
que tu silueta la dibujen puñales,
que camines sin red por la alambrada.

Después, el carromato colorado,
la mirada traviesa de la mujer barbuda,
el riesgo de la altura y los enanos
te llevarán al vértigo que anhelas.

El mayor espectáculo del mundo
te aguarda entre sus piernas
.

Lista de la compra

(En el bolsillo de Tito)

En la parada de despojos,
unas alas que vuelen,
pulso para las venas
y un trozo de resignación
de cordero lechal.

Tres onzas de deseo
para hacer estofado,
horas para el reloj
y kilómetros nuevos.

Menta fresca en un carro
con la mora
sentada en el pescante,
un caballo
y un trozo de muralla.

Algunos cefalópodos
que llevaran
la cabeza muy alta,
calamares con tinta
y octópodos que escriban
sonetos a ocho manos.

También una gitana
con sus dientes de ajo,
el grito
de la joven pollera,
el tinte colorado
de la que vende atunes
y tres cuartos de luz
de la vidriera.

Hielo de boquerones,
que esté fresco,
angulas que hagan fintas
de guardameta vasco
y hojas de parra
donde duermen los meros.

Y perejil, que es gratis,
y esos percebes
que ostentan tantos dedos
y la saliva del puesto de aceitunas
y un cerro en la Toscana
con tomillo y orégano.

5 comentarios:

  1. sabía de Muñoz, por sus colaboraciones con Joan.
    pero veo que la cosa, va mucho más allá.
    gracias por redescubrirmelo.
    saludos

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  2. Un millón de gracias por este inmerecido homenaje, Manolo.
    Gracias a ti también, Txema, por el comentario.
    Abrazo partido.
    Tito.

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  3. Si me gusta codearme contigo es, entre otras cosas, por la gente tan apasionante con la que tú te codeas...

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  4. De cuando estuve loco me desgarro el alma, que sensibilidad tan profunda e intimista, gracias Tito por existir y parir este poema. LuFer

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  5. Que maravilla leer a Tito Muñoz... gracias a Pere Campillo por descubrirme a un grande!!!!!

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